Steven Wilson

jueves, 11 de junio de 2009

Steven Wilson es un multi-instrumentalista y productor autodidacta. Él es la fuerza creativa que mueve a Porcupine Tree, una banda que se caracteriza por tener armonías de voces exquisitas y una producción impecable. La complejidad de esta producción permite que las canciones cambien gradualmente, incorporando diversos géneros, por lo que muchos prefieren no complicarse y resumirlo en "rock progresivo".


Porcupine Tree - Trains


Su otro proyecto más famoso es Blackfield, una colaboración con el cantautor israelí Aviv Geffen. Es música sencilla con un nivel compositivo excelente (o en otras palabras, saben tocar exactamente las notas necesarias en el momento adecuado).


Blackfield - Blackfield

Desde mediados de los 80, Wilson ha colaborado con muchos músicos y ha acumulado una extensa discografía usando diferentes pseudónimos (que incluyen al peculiar "Incredible Expanding Mindfuck"). Irónicamente, fue hasta el año pasado que lanzó el primer disco con su nombre, un excelente debut titulado Insurgentes, junto con un documental.


Steven Wilson - Insurgentes (Trailer del documental)

Mochilero

miércoles, 3 de junio de 2009

México, Guatemala, Belize, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá a través de los ojos de un amigo, Juan Chanto.

Nada

lunes, 25 de mayo de 2009

Juan Son tiene cierto aire a Tim Burton/Danny Elfman de la época de Edward Scissorhands.

Jakob

miércoles, 20 de mayo de 2009

El post-rock suele sentirse así.

Presencia escénica

viernes, 15 de mayo de 2009


Sue en el Palacio de Bellas Artes de Santa Tecla. C
oreografía de Sonia Franco.

Alguien

jueves, 14 de mayo de 2009

Dulce cortesía de Bea.

Un hombre trabajado por el tiempo,
un hombre que ni siquiera espera la muerte
(las pruebas de la muerte son estadísticas
y nadie hay que no corra el albur
de ser el primer inmortal),
un hombre que ha aprendido a agradecer
las modestas limosnas de los días:
el sueño, la rutina, el sabor del agua,
una no sospechada etimología,
un verso latino o sajón,
la memoria de una mujer que lo ha abandonado
hace ya tantos años
que hoy puede recordarla sin amargura,
un hombre que no ignora que el presente
ya es el porvenir y el olvido,
un hombre que ha sido desleal
y con el que fueron desleales,
puede sentir de pronto, al cruzar la calle,
una misteriosa felicidad
que no viene del lado de la esperanza
sino de una antigua inocencia,
de su propia raíz o de un dios disperso.

Sabe que no debe mirarla de cerca,
porque hay razones más terribles que tigres
que le demostrarán su obligación
de ser un desdichado,
pero humildemente recibe
esa felicidad, esa ráfaga.

Quizá en la muerte para siempre seremos,
cuando el polvo sea polvo,
esa indescifrable raíz,
de la cual para siempre crecerá,
ecuánime o atroz,
nuestro solitario cielo o infierno.

Jorge Luis Borges

Bunbury

lunes, 13 de abril de 2009

(o cómo sacarle provecho al slow-motion)